Secreto Milenario: Líneas de Nazca apuntan bajo la tierra


Lineas de Palpa

La historia de la civilización humana ha estado indefectiblemente ligada al conocimiento del uso de agua para el desarrollo de la agricultura bajo riego desde su inicio 5000 a.C en Mesopotamia. La inscripción en la tumba de Semiramis, reina Asiria que gobernó en 2000 a.C., y según Herodoto sobre toda Asia dice, “Yo contuve el agua del poderoso [río] Nilo y de acuerdo a mi deseo fue conducida para fertilizar el desierto”. Efectivamente la irrigación de cultivos es un arte cuya antigüedad esta documentada en Génesis al referirse al rey de Shinar, sexto rey en la dinastía de Babilonia, quien desarrolla leyes con el nombre de “Código de Hammurabi” que contenían instrucciones precisas sobre el manejo del agua para regar en el desierto.

“Nazca” (o Nasca) es el nombre de una de las más famosas culturas precolombinas que floreció entre 200 a.C. y 900 d.C. en el desierto más árido de la costa del Perú. ¿Cómo habrá podido “domesticar” el agua el hombre Nazca sin saber escribir? La costa del Perú es desértica y en la región de los Nazca nunca llueve a pesar de estar situada en la América tropical. Esta excepción hidrológica se debe a la combinación de dos factores singulares de su geografía: En el Oriente, la cordillera de los Andes constituye una impenetrable barrera contra las húmedas nubes amazónicas. Y en el poniente, el océano Pacifico está conformado por las frías aguas de la “Corriente de Humboldt”. La cultura Nazca extendió su dominio desde los valles de Ica (400 Km. al sur de Lima) hasta Acari (600 Km.). “La Pampa de Nazca” es interrumpida a intervalos por los ríos más secos del litoral Pacifico, y forman pequeños valles que descienden de la cordillera de los Andes.

Valles Secos de Palpa

La milenaria cultura Nazca se basó en una economía agrícola. Sin embargo, nunca llueve en la Pampa de Nazca y desgraciadamente no existe magia ni plantas cultivables que puedan producir rendimientos aceptables con menos agua de la requerida por las condiciones atmosféricas,  regidas estrictamente por la energía del sol: mientras más sol, mayor energía y, por consiguiente, las plantas necesitan más agua. Inevitablemente, todas las plantas cultivadas son extremadamente ineficientes en el uso de agua. Más del 99% del agua extraída del suelo por las raíces sirve para enfriar a la planta durante el día, al vaporizarse y perderse en el aire a través de miles de diminutos orificios en las hojas. Este proceso llamado “transpiración” es factor sine qua non para el crecimiento de las plantas, porque permite el ingreso de CO2, molécula atmosférica central en el proceso de fotosíntesis.

La extrema aridez del clima en la Pampa de Nazca nos permite aproximar que se necesita contar con un promedio de 7 mm/día de agua para producir un cultivo en Nazca. Es decir,  siete mil toneladas (o metros cúbicos) de agua son inevitablemente necesarios para cultivar una hectárea de terreno durante 100 días. ¿De donde obtuvieron los Nazca las enormes cantidades de agua que debieron necesitar? La cantidad de agua que puede ser extraída por las hojas durante el rocío de la mañana (las plantas no transpiran durante la noche) es insignificante. Tampoco existe evidencia de métodos usados por los Nazca para la recolección de suficientes cantidades de rocío; técnica que, además, no es confiable, porque depende de las condiciones atmosféricas que varían drásticamente durante las épocas cíclicas de la Corriente del Niño en la costa Peruana.

Líneas de Nazca apuntando bajo la tierra

Los ríos de la Pampa de Nazca no son más secos que los ríos en los desiertos norteños del Perú porque llueva menos en la correspondiente cordillera de los Andes. Tampoco existen grandes retenciones naturales o artificiales que contengan el rumbo natural de agua desde los Andes hacia el mar. De manera que es lógico suponer que en el subsuelo debe de existir una considerable cantidad de capas permeables. También, que la conquista y dominio del desierto por los Nazca supuso un conocimiento profundo de los numerosos acuíferos que deben existir en la zona. No cabe duda de que la cultura Nazca dominó por un poco más de mil años la desértica pampa por medio del conocimiento y uso efectivo de “agua disponible en el subsuelo”. Es decir, agua que fluye naturalmente a la superficie (“ojo de agua”), o que puede ser recolectada a través de pozos, túneles y galerías de drenaje. La principal fuente de agua en el subsuelo es la lluvia o aquella colectada en los ríos y lagos que se ha filtrado hasta saturar el subsuelo por la presión hidráulica o la gravedad.

Los volúmenes de agua que debió necesitar la sociedad Nazca necesariamente fueron obtenidos de los numerosos acuíferos que deben de existir en la Pampa de Nazca. “Acuíferos” son formaciones geológicas de subsuelo, permeables para transmitir agua suficiente para poder paliar las inevitables necesidades urbanas y agrícolas de un pueblo. Existen dos clases de acuíferos; no confinados y confinados. Los primeros son aquellos que proveen agua obtenida de la comúnmente referida “napa freática” y que normalmente se colecta en un pozo. Un acuífero confinado esta conformado por una capa de material permeable en medio de dos capas de suelo menos permeables o impermeables. El conocimiento y uso efectivo de acuíferos confinados permite usar la presión artesiana para elevar la posición y recolección de agua, y así poder regar por gravedad los cultivos. Las leves pendientes que existen en la Pampa de Nazca y la facilidad con que movían el agua los Nazca (Mujica) indican la presencia de estos. Inventarios y clasificaciones de acuíferos son efectuados en muchos países desarrollados.

No creo necesario sugerir que esta sabiduría provino de visiones místicas enardecidas por pociones mágicas, ni del cielo vía los ángeles o extraterrestres. Pienso que pudo haber sido simplemente obtenida por nuestros sabios antepasados mediante la astuta observación, durante épocas de mayor flujo pluvial en los Andes, de los terrenos que debieron permanecer algún tiempo como fértiles oasis en el desierto. Al no haber escritura, de alguna manera, esta información tuvo que ser anotada y transferida durante casi mil años. Es razonable proponer que las líneas trazadas en la Pampa de Nazca son anotaciones del nombre, posición y clasificación de los acuíferos existentes en la región. Las absolutistas explicaciones celestiales de las Líneas de Nazca carecen de evidencia concreta. La presencia de los túneles de Palpa y la suma importancia del agua para sobrevivir en un desierto, sin embargo, son suficiente evidencia para proponer que las Líneas de la Pampa de Nazca podrían, en cambio, estar apuntando al “básico elemento” disponible abajo de la tierra.

Tuneles de Palpa

Aunque como bien ha señalado Elías Mujica, las líneas de Nazca fueron construidas durante unos 800 años y no deben ser observadas como un “edificio congelado en el tiempo” que sirvió para un solo propósito. Es posible que algunas líneas apunten a estrellas que brindan información sobre los efectos cíclicos causados por EL NIÑO en las lluvias que caen en los Andes. Su preocupación con este fenómeno climatológico, sin embargo, debió basarse en el efecto de las lluvias para suplir los acuíferos. Pero una sociedad no dura 1000 años ni en un valle fértil y húmedo, sin un fuerte factor de cohesión, y es muy probable que las líneas de Nazca y los túneles también hayan servido para las ceremonias rituales indispensables para este objetivo. No me sorprendería que los Nazca le hayan rendido culto al agua y no al sol como los Incas, por quienes fueron conquistados. En Irán, por ejemplo, existen 2000 túneles (“kanatas” o “ghanats”) que sirven al mismo propósito, de desaguar los acuíferos, que tienen los apenas siete túneles que han sido explorados en Palpa. Sin embargo, los primeros son simples hoyos en la tierra, mientras que los nuestros son místicas obras de arte.

El Estado debe considerar como “inversión” (y no como un gasto) la investigación arqueológica y de sus riquezas naturales. Es una lástima ver la carestía de interés que existe para invertir en aquellas necesidades importantes del Perú, cuyos beneficios demoran en mejorar la vida de los pueblos. Y es muy irónico y triste ver abandonado un desierto que, hace dos mil años, un pueblo del Perú—sin las modernísimas tecnologías del siglo 21—fue capaz de dominar y hacer florecer. Finalmente, el estado Nazca sobrevivió 1000 años porque comprendió la necesidad de encontrar soluciones acordes con las especiales condiciones de su Región. Pienso que la lección más importante aquí es para el gobierno central, pues efectuar una regionalización real y visionaria del país probará ser el factor conceptual ineludible para asegurar el progreso sostenido e integral del Perú.

Noël Pallais Checa

Agradecimiento: Esta reflexión proviene de conclusiones formuladas a raíz de mi participación (2001) en una expedición organizada por Terra Incógnita, con el objetivo de observar suspendido en el aire flotando en globo (“non nova, set nove”), las reliquias milenarias del Perú construidas sobre la Pampa de Nazca. La expedición en globo fue auspiciada por Telefónica del Perú, Explorandes e Interbank,

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